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Riesgo país sin techo: rozó los 4.000 puntos

El índice S&P Merval se hundió un 14,5% a 22.087,13 puntos. El riesgo país subió 423 unidades a 3.969 puntos. Fue en línea con el derrumbe de los mercados mundiales por los crecientes temores al impacto económico del coronavirus.

En otra jornada negra de caídas históricas, las acciones y los bonos argentinos de derrumbaron hasta 26%, con la bolsa porteña liderando los derrapes mundiales, mientras el riesgo país superó este miércoles las 4.000 unidades, en línea con un nuevo desplome en los mercados globales por efecto de los persistentes temores al impacto económico de la pandemia del coronavirus.

Sin piso cercano a la vista y al son del pánico, el S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) cayó un 14,5% hasta los 22.087,13 puntos, con 18 de las 20 acciones que componen el índice registrando mermas de dos dígitos.

Los descensos más pronunciados de la jornada los sufrieron los papeles de YPF, con una caída del 26%, en medio del derrumbe del 25% en el precio del crudo en EEUU (tocó mínimos en 18 años). En lo que va del año, las acciones de la petrolera argentina baja 77,2%.

Además, los activos de Aluar perdieron un 19,8%; los de Galicia, un 18,4%; y los de Transener, un 17,5%. La baja más suave la registró Pampa Energía, que cedió un 5,5%. “Los precios están absolutamente distorsionados”, concuerdan operadores de la city. El balance del día dejó sólo 13 alzas y 130 bajas y un volumen operado en acciones de $1.055,8 millones.

Mientras tanto, la ecuación con la que opera el mercado pareciera simple, en tanto y en cuanto no haya evidencia de una desaceleración de nuevos casos de coronavirus, no se podrá encontrar un piso desde donde comenzar la recuperación.

La fuerte pérdida en la plaza local se dio en simultáneo con las caídas ocurridas en los mercados de Europa, Asia y Estados Unidos (cayeron hasta poco más del 6%). El Dow Jones, en particular, perforó los 20.000 puntos, a un nivel que no registraba desde febrero del 2017. En otras palabras, borró casi todas las ganancias que acumuló desde que Donald Trump asumió como presidente hace tres años. A la par, el S&P500 acumula ya una baja de casi 30% desde los niveles máximos alcanzados en febrero.

Sin embargo, lo peor de la rueda se lo llevó América Latina, que tuvo bajas mayores al 10%. “Esto se debe principalmente a que estos países tienen una estructura más frágil que los países desarrollados y son más vulnerables a descalabros económicos como los que estamos viendo”, explicaron desde Rava.

Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, por su parte, terminaron en su totalidad con números en rojo: disminuyeron hasta casi 27%. Al igual que en Argentina, YPF su ubicó al tope de los desplomes (-26,8%), y su precio tocó un mínimo histórico de apenas u$s2,57 por acción (en el mes cede 67,8%, y en el año, 77,8%). Con todo, su capitalización bursátil se desmoronó a solo u$s1.010,68 millones.

Después de YPF, aparecieron los papeles de IRSA Propiedades Comerciales (-21,9%); Galicia (-20,4%); Cresud (-18,1%); y Macro (-16,1%).

Las medidas de apoyo aprobadas por distintas autoridades del mundo para calmar los mercados no alcanzan, por ahora, para frenar el derrape de las plazas financieras globales, justo en momentos en que el Gobierno argentino busca reestructurar su deuda soberana con tenedores de bonos por casi 70.000 millones de dólares.

“Más allá de las medidas, hay momentos en el que –al menos, para el mercado- nada parece alcanzar cuando el pánico manda. Y la realidad es que hoy nadie puede medir de forma concreta, ni aproximada tampoco, cuál será el costo real de lo que está pasando”, alertó un especialista.

A pesar de todas las medidas que tomaron los gobiernos, operadores alertaron que los principales índices globales se encuentran en una zona cercana a romper posibles soportes, lo que habilitaría a los mercados a buscar nuevos mínimos. “De perforar estas bandas de precios, los índices podrían caer un 30% mientras que en el caso de experimentar un rebote, la ganancia sería cercana al 10%”, advirtió el analista de Rava, Joaquín Candia.

En tal o cual escenario, las perspectivas no son buenas en el corto o mediano plazo, por lo que la máxima incertidumbre será la rectora en el mercado y en la economía real.

Con la baja de este miércoles, el S&P Merval, que tocó su mínimo nominal desde agosto de 2017, quedó nuevamente al tope de las mayores caídas bursátiles diarias en el mundo: superó a los descensos registrados en la bolsa de Santiago (-12,1%); de Moscú (-11%); de Bogotá (-10,6%); y de San Pablo (-10,3%).

Medida en pesos, la pérdida del panel líder roza el 50% en lo que va del año, mientras que en la medición en dólares, cayó a los u$s240, a sólo u$s40 (o 16%) del nivel registrado en la crisis financiera de 2008.

“El S&P Merval ya está en zona de compra de largo plazo. Entre 300 y 900 dólares hay que comprar y vender, viendo un gráfico de largo plazo. El mínimo va a ser imposible de agarrar, pero coincido con que no hay que saltar ya: si falla reestructuración local o hay recesión global el marco se deteriora”, analizó Gustavo Neffa, director de Research For Traders.

Riesgo país y bonos
El riesgo país argentino, medido por el banco JP.Morgan , se disparó un 11,9% (423 unidades) a 3.969 puntos básicos, niveles no registrados desde junio de 2005, antes de la reestructuración de la deuda llevada a cabo por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. En gran parte de la rueda se ubicó por encima de los 4.000 puntos, un salto inédito teniendo en cuenta que a comienzos de 2020 la cifra se ubicaba por debajo de los 2.000.

Fue producto de que los bonos soberanos en dólares, en precios de default, se desplomaron hasta un 20% (Par en dólares bajo ley argentina), tornando cada vez más incierto el escenario de reestructuración de la deuda.

“El escenario externo, en conjunción a la situación de la deuda argentina, no hace más que seguir presionando a la baja la curva de deuda al disparar la probabilidad de un default”, comentó un operador.

Si se mira en retrospectiva, hace dos meses aproximadamente se creía que los bonos operaban en precios que reflejaban una reestructuración muy agresiva, pero a los valores actuales, “ya se encuentran mostrando algo mucho peor”, describen en las mesas.

Es que las paridades, que siguen en zona de mínimos, volvieron a retroceder hacia niveles de 25% y 30% a lo largo de toda la curva.

Dentro de la curva en pesos, y a la espera de los resultados del canje de este jueves (el Gobierno dice que alcanzó un acuerdo con tenedores), la tendencia no fue mucho mejor y cerraron con caídas de hasta el 17% (PR15).

El Ministro de Economía, Martín Guzmán, afirmó que llegó a un acuerdo con bonistas locales para canjear alrededor de $200.000 millones de deuda en pesos de los aproximadamente $500.000 millones en bonos a canjear.

“Las condiciones del canje de este jueves favorecen a las Lecaps largas y el TJ20 (bono que ajusta por la tasa de política monetaria). Sin quitas implícitas y con margen de ganancias en un escenario positivo, la oferta podría atraer a los inversores del exterior”, indicaron desde Neix. Un buen resultado del canje traería algo de aire para ir en busca de normalizar la curva en pesos.

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