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Rusia afirmó que desbarató una célula islamista en Crimea tras un presunto ataque ucraniano

Los incendios continuaban en el depósito militar del norte de la península alcanzado el martes por explosiones que el Ejército ruso atribuyó a “un acto de sabotaje”.

El líder de Crimea dijo este miércoles que el servicio de seguridad ruso desbarató una célula “terrorista” islámica coordinada desde Ucrania, un día después del segundo presunto ataque ucraniano en una semana en la península anexionada por Rusia en 2014.

Los estallidos e incendios continuaron este miércoles en el depósito militar del norte de Crimea sacudido el martes por explosiones de municiones que el Ejército ruso atribuyó a la acción de saboteadores, según dijo la máxima autoridad de la Península, Serguei Aksionov.

El sabotaje llegó una semana después de que detonaciones sacudieran una base aérea rusa en Crimea, desde donde salen a diario aviones para bombardear posiciones leales a Kiev en el marco de la operación especial lanzada por Rusia, que está por cumplir seis meses.

Aunque insinuó haber sido responsable, Kiev no llegó a reivindicar ninguno de los hechos, que habrían sido los primeros ataques ucranianos en Crimea, donde Rusia tiene anclada su flota militar del mar Negro, desde su anexión por Moscú, tras un referéndum popular celebrado el 16 de marzo de 2014.

En lo que sonó a alusión a los estallidos en Crimea, el líder ucraniano, Volodimir Zelenski, elogió el martes por la noche a personas “que se oponen a los ocupantes en su retaguardia”, y advirtió a los ucranianos que no se acerquen a depósitos de municiones rusos.

En el Vaticano, en cercanías de cumplirse el sexto mes de combates, el próximo 24 de agosto, el papa Francisco llamó otra vez a no olvidar al “pueblo atormentado” de Ucrania.

“Mi pensamiento va a Ucrania, no olvidemos a ese pueblo martirizado”, expresó el pontífice en la audiencia general de los miércoles.

En Crimea, en tanto, Aksionov escribió en la aplicación de mensajería Telegram que el Servicio de Seguridad Federal (FSB), los servicios de inteligencia internos rusos, habían desmantelado una célula “terrorista” de seis miembros en la península.

“Están todos detenidos. Las actividades de estos terroristas estaban coordinadas, como era de esperar, desde el territorio del Estado terrorista de Ucrania”, dijo Aksionov, informó la agencia de noticias Sputnik.

Aksionov aseguró que todos los detenidos eran miembro del grupo fundamentalista islámico Partido de la Liberación, o Hizb ut-Tahrir, que está prohibido por extremista en Rusia así como en muchos otros países, desde Alemania a China.

El FSB emitió un comunicado sobre los arrestos que no dijo si se relacionaban con las explosiones del martes en el depósito militar del distrito de Dzhankoi, en el norte de Crimea, que dejaron más de 3.000 evacuados.

Sin embargo, el comunicado del FSB mencionó a Yalta, que queda en Dzhankoi, como una de las dos ciudades donde se llevaron a cabo las detenciones de los integrantes de la célula islamista, que fue “neutralizada”, agregó la nota.

El Ejército ruso dijo el martes que las explosiones en el depósito de municiones habían sido un “acto de sabotaje”

Rusia dijo la semana pasada que estallidos en una base aérea del distrito de Saki, en Crimea, habían sido resultado de la explosión accidental de municiones.

Kiev dijo que nueve aviones de combate rusos fueron destruidos por las explosiones en la base aérea.

En tanto, un informe interno del Gobierno ucraniano al que tuvo acceso la cadena CNN indicó que Kiev estaba detrás de las explosiones en Crimea.

El reporte, que fue dado a conocer a la cadena estadounidense por una fuente del Gobierno en condición de anonimato, dijo que el ataque a la base aérea representó una dura pérdida para la infraestructura militar rusa en la península y que los ataques subsiguientes son una muestra del poderío militar de Ucrania para atacar Crimea.

Ataques ucranianos en Crimea abrirían otro frente y representarían una seria escalada en una guerra de casi medio año cuyas hostilidades más intensas se libran en Donetsk, una de las dos provincias del este que forman la región del Donbass.

Miles de personas han muerto y millones tuvieron que abandonar sus casas y convertirse en refugiados o desplazados por el conflicto, que además causó una ola inflacionaria global por un fuerte aumento del precio de la energía y los alimentos.

El mes pasado, Ucrania y Rusia firmaron acuerdos mediados por la ONU y Turquía para desbloquear exportaciones de cereales por el mar Negro y tratar de mitigar una crisis alimentaria global desatada por la guerra.

El secretario general de la ONU, António Guterres, llegó este miércoles a la occidental ciudad ucraniana de Lviv a fin de reunirse el jueves con Zelenski y con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para discutir cómo se está aplicando el acuerdo.

También se espera que hablen del posible envío de una misión de inspección a la sureña planta nuclear ucraniana de Zaporiyia, que está bajo control ruso y que ha sufrido bombardeos de los que Ucrania y Rusia se han acusado mutuamente.

El director organismo de control nuclear de la ONU (OIEA), el argentino Rafael Grossi, ha advertido varias veces de los peligros de un accidente nuclear por las hostilidades en torno a la planta de Zaporiyia, que es la más grande de Europa.

La OTAN pidió que el OIEA realice una inspección “urgente” de la central, ubicada en la provincia ucraniana de Zaporiyia, gran parte de la cual está ocupada por el Ejército ruso, cuya retirada exige desde hace meses.

“Resulta urgente autorizar una inspección por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y garantizar la retirada de todas las fuerzas rusas” del lugar, declaró el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, a periodistas en Bruselas.

En el Donbass, el gobernador de Donetsk, Pavlo Kirilenko, dijo que dos civiles murieron este miércoles y otros siete resultaron heridos en bombardeos a varias ciudades.

Las muertes ocurrieron en Adviivka y Zaitseve, precisó en Telegram.

En el sur del país, aviones rusos dispararon misiles de crucero contra la provincia de Odesa que hirieron a cuatro personas, informó el Gobierno provincial.

Dos misiles rusos dañaron un edificio universitario en la ciudad de Mikolaiv, provincia del mismo nombre, también en el sur de Ucrania, dijeron autoridades.

El ataque no dejó víctimas, agregaron.

Fuerzas rusas bombardearon también Jarkov, la segunda ciudad ucraniana, en el noreste del país, donde al menos tres personas murieron y 10 resultaron heridas, anunció el alcalde Igor Terejov en Telegram.

“Hay un gran incendio en el lugar del ataque, en un edificio de viviendas”, agregó, informó la agencia de noticias AFP.

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