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No había alcohol ni drogas ilegales en el cuerpo de Diego Maradona

Los análisis que los peritos de la Policía Científica hicieron sobre la sangre y orina del astro del fútbol descartaron esas sustancias, pero fueron positivos en “venlafaxina, quetiapina, levetiracetam y naltrexona”.

Diego Armando Maradona no tenía alcohol ni drogas ilegales en su organismo cuando falleció el pasado 25 de noviembre en un country de Tigre, según los estudios toxicológicos que sí detectaron la presencia de psicofármacos, informaron fuentes judiciales y de la investigación.

Los análisis que los peritos de la Policía Científica hicieron sobre la sangre y orina del exfutbolista y que le entregaron al equipo de fiscales de San Isidro que investiga las circunstancias de la muerte del “10”, arrojaron resultados negativos en alcohol y estupefacientes, pero positivos en “venlafaxina, quetiapina, levetiracetam y naltrexona”.

Fuentes de la investigación indicaron a Télam que algunos de los psicofármacos encontrados son “arritmogénicos”, es decir que producen arritmia, algo que ahora los peritos y los fiscales deberán analizar para ver si eran convenientes para un paciente con una cardiopatía crónica como la que padecía el ex DT de Gimnasia.

Antes de conocerse estos resultados, Gianinna Maradona, una de las hijas que el exfutbolista tuvo con Claudia Villafañe, publicó el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter: “Todos los hijos de puta esperando que la autopsia de mi papá tenga droga, marihuana y alcohol. No soy doctora y lo veía muy hinchado. La voz robótica. No era su voz. Estaba pasando y yo era la loca desquiciada”.

“Es tan importante lo que apareció como lo que no surgió de estos análisis de laboratorio, que a simple vista confirman que a Maradona le daban psicofármacos pero ningún medicamento para su cardiopatía”, dijo a Télam uno de los investigadores judiciales de la causa.

Los fármacos encontrados

Fuentes médicas vinculadas al expediente explicaron a Télam que la venlafaxina es una droga antidepresiva que se utilizan para tratar trastornos de ansiedad; la quetiapina es un antispicótico también usado para cuadros de depresión grave y algunas adicciones; y el levetiracetam es un antiepiléptico que actúa sobre el sistema nervioso central y puede producir somnolencia y disminución de la capacidad de reacción.

La naltrexona bloquea el efecto de los medicamentos opiáceos y se usa para evitar la abstinencia al alcohol.

Estos son los resultados de los estudios complementarios a la autopsia que se iniciaron el pasado 2 de diciembre en los laboratorios de la Superintendencia de Policía Científica en La Plata.

Allí se analizaron muestras de sangre, orina e hisopados nasales para toxicológicos, pero también se hicieron estudios histopatológicos, que son aquellos que analizan en forma microscópica los órganos y tejidos, entre ellos, el corazón de Maradona, que fue extraído en forma completa y, de acuerdo con lo que observaron los médicos forenses, padecía de una “miocardiopatía dilatada” y pesaba 503 gramos, cerca del doble que uno normal.

La investigación

Sobre esos estudios microscópicos, las fuentes consultadas indicaron que en corazón se detectó una “fibrosis miocárdica” y “áreas de isquemia miocárdica”; en el hígado, un “probable cuadro cirrótico”; en los pulmones, “rotura de septos alveolares” y un “foco con edema intraalveolar”; y en el riñón, una “necrosis tubular aguda”.

Con todos estos resultados, la idea de los tres fiscales que firman la causa, Laura Capra, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, es convocar a una “Junta Médica” interdisciplinaria para que analice a fondo el caso y pueda sentenciar si el deceso era evitable, si hubo mala praxis y si alguno de los profesionales que lo trataban, el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, tuvo alguna responsabilidad.

La autopsia determinó que el excapitán de la selección campeona del mundo en México 86 murió como consecuencia de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada” y descubrieron en su corazón una “miocardiopatía dilatada”.

En tanto, el equipo de fiscales decidió peritar el próximo lunes el teléfono celular secuestrado al chofer que trabajaba para el “10” y que el día del fallecimiento estaba presente en el country San Andrés de Tigre.

Se trata del iPhone 8 que el martes pasado le fue secuestrado a Maximiliano Trimarchi (44), empleado del abogado Matías Morla, hermano de su socio, el abogado Marcelo Trimarchi, y de Andrea Verónica Trimarchi, la contadora del exfutbolista.

Los fiscales Patricio Ferrari, Cosme Iribarren y Laura Capra decidieron allanar su domicilio en Villa Urquiza y secuestrar su celular luego de establecer por videos de cámaras de seguridad y registros de los ingresos y egresos al country que aquel 25 de noviembre, Trimarchi había ingresado a las 11.44 con un Ford Focus a nombre de Morla y estaba en la casa del lote 45 cuando se produjo el deceso de Maradona, sin que nadie lo hubiera reportado.

La investigación del equipo de fiscales creado por decisión del fiscal general de San Isidro, John Broyad, se centra en tres ejes principales: si hubo negligencia médica y por lo tanto un eventual “homicidio culposo”, quién tuvo responsabilidades sobre ese posible delito y si la muerte de Maradona se pudo haber evitado.

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